sábado, 6 de junio de 2009

Agradeciendo


Magda, siento que te debía un agradecimiento más personalizado.

Si no me equivoco deben ser dos años que nos conocemos desde aquel primer poema que ilustraste con uno de mis cuadros y hasta la fecha no hiciste más que mimarme y honrarme escribiendo poemas inspirados en mis obras.

Por eso decidí subirlos a este humilde blog para poder compartirlos una vez mas con mis amigos y seres queridos.

Gracias una vez más y como digo siempre, mi abrazo y mi beso a la distancia




Alma Embarrada

Todas las mañanas voy hasta el puerto con la esperanza de verla regresar y todas las mañanas vuelvo hasta el rancho con la desilusión a cuestas y con el temor de que ella sólo hubiese sido un sueño más en mi vida, uno de los tantos sueños que siempre me acompañaron entremezclándose con la realidad, hasta un punto tal, que no puedo discernir cuando vivo la realidad o cuando vivo un sueño.

- Estás loco José – Ramón no se calla, me sacude y me reprocha cuando nos juntamos en el bar del Gordo García– estás loco viejo, esa mujer te secó el cerebro y ya no podés razonar, mirate, estás hecho una piltrafa, ¿cuánto hace que no comés una comida decente? y lo peor..¿cuánto hace que no dormís?

Ramón no entiende que para mí comer es sólo tragar algún sanguche mugroso y dormir no me interesa, no quiero dormir, tengo miedo de dormir y no verla en mis sueños.

El agua golpeaba las chapas del rancho cuando María llegó empapada de la calle, los zapatos chuecos y mojados, el pelo pegado al rostro y la mirada con agua también, pero de lágrimas.

- Me voy José – así sin anestesia, una estocada directo al corazón – me voy en el barco que pasa mañana, no aguanto más la porquería de vida en este pueblo, no aguanto más tus sueños sin concretar ni tu amor servil.

- No te vayas – se lo pedí sin fuerzas, sabía que se iría aunque la atara, aunque la matara, se iría igual, estaba harta y yo lo sabía desde hacía tiempo.

Juntó sus pocas ropas, menos de las que había traído cuando se vino conmigo, cuando me amaba y tenía ilusiones de una buena vida juntos, cuando no imaginaba la miseria que sería mi único pago. A la mañana se fue, bajo el agua, empapada y yo me quedé llorando sobre mi vaso de grapa.

Todas las mañanas voy al puerto, sobre todo los días de lluvia, si la lluvia se la llevó, la lluvia debería traerla de regreso, pero siempre vuelvo con el alma embarrada.

Hoy Ramón me dijo que la habían visto en la ciudad del otro lado del río, iba del brazo de un hombre y llevaba de la mano a una niña, dice que iba vestida como toda una señora y que reía feliz. No le creo, ella volverá, lo sé, por eso mañana volveré al puerto, a esperarla.

María Magdalena Gabetta



En tu ausencia

Como lluvia inclemente,
lágrimas de incisivo cristal
cercenan mis mejillas,
inmolándose sobre mis labios
en la lejanía de tus besos,

Evoco con el ánimo inflamado,
la varonil firmeza de tus manos
rozando mis senos sensitivos,
mientras el vértice de mi feminidad
agoniza en tu ausencia..

Aletean mis ansias
como golondrinas extraviadas,
buscando el refugio de tu cuerpo,
para habitar trémulas de pasión
en la cumbre de tu sexualidad.

Pero el batir moribundo de mis manos
sólo cosecha flores de vacío
dónde antes recogía
los colmados frutos de tu savia.

Retornan impiadosos
los perversos espectros del deseo,
a usurpar el sedoso nido entre mis muslos,
introduciendo soledad en mis entrañas,
condenándome a parir tu recuerdo.

María Magdalena Gabetta




Quizás Hoy

Quizás lea hoy un verso aún no escrito
o escuche una canción aún no cantada,
Quizás eso ocurra hoy y entonces
mi alma agradecerá la inspiración ajena.

Veré un rayo de luz
Iluminando el túnel que cobija
magníficas ideas.

Absorberé ansiosa la pureza
de un pensamiento,
ampliaré mi horizonte,
navegaré en aguas de amor,
de ternura, de pasión,
o lloraré en cascadas
de desgarrante dolor.

Me cubrirá el sol de otras tierras
y me sumergiré en las dunas doradas
de pensamientos efímeros o eternos.

Escucharé quizás hoy
la voz del pobre, del obrero, del encarcelado,
del que poco o nada tiene,
del que el mundo tiró a un costado
como un desecho.
Sonará en mis oídos su voz doliente
y será mi mano quien traduzca,
su padecer en versos.

Quizás hoy copule con el sueño
de soñadores de otros lechos,
habitantes de otras tierras
sembradores de palabras
con sus manos colmadas
de semillas nuevas.

Quizás hoy me enamore o desenamore
odie, mate, nazca o muera,
Seré ladrona del fuego de otras sangres
y las injertaré en mis venas.

Quizás hoy agradezca
la poesía a las musas
y a un poeta su poema.

María Magdalena Gabetta




Perdiéndonos

Anuncia tu espalda,
la partida que escinde
ilusiones vividas de a dos,
¿ayer/hoy?
ya somos pasado.
No se aún en qué momento
perdimos la esperanza,
quizás cuando,
nuestras manos se abrieron
desuniéndonos,
abandonándonos a la deriva.

Abro las ventanas de mi corazón
buscando encontrar lo perdido,
negras nubes me saludan,
gorriones mueren en los aleros.
Ya no hay cielos azules
ni calandrias cantando desde
los paraísos que rodean mi jardín,
el que fuera nuestro.

Cerramos las persianas de nuestro futuro,
escribimos un cartel “Se alquila”
y mi corazón se abocó tenaz
a la búsqueda de ilusiones,
para llenar el vacío.
Otro cartel anunciaba
“Sin existencia”
el mundo pide mucho de ilusiones
el mundo pide esperanzas nuevas
y las fuentes de los deseos
rechazan las monedas de los perdedores.

Tantas palabras sin sentido
para decir que me duele.
Para decir
que me dueles
que este dolor comenzó en el instante
en que nos soltamos las manos
y nos arrastró la corriente de la vida,
perdiéndonos, sin esperanzas.

María Magdalena Gabetta


La Herida de la Rosa

Ah juventud....
Hechicera juventud
que susurrabas en mis oídos
palabras prohibidas,
ofreciéndome la revelación de
los arcanos que desconocían la inocencia,
la inocencia no sabe de arcanos
ni conoce de dolor,
sabe de rosas y de pétalos.

Atrás quedó la rosa
y me herí con sus espinas.

Lágrimas azules.
Sangre roja.
La víctima baila su danza de amor
ofreciendo su integridad sin temores,
la integridad no sabe de temores,
cree en la verdad,
la sinceridad defraudada
es una rosa herida .

Aplausos en el circo,
el león triunfa otra vez en la arena
tiñéndola de púrpura.

Agonizaron los sueños
mientras la inocente convertida en sal
se diluyó en el olvido.

A horcajadas del recuerdo
se arremolinan ante mis ojos
aquellos pasados sentimientos
que ayer me impulsaron,
a trepar hacia las cúspides
que el corazón ansiaba
pero la razón no permitía.

Atrás quedaron Sodoma y sus estatuas,
y en el transcurso del camino
se me revelaron los signos,
convirtiendo lo imposible en posible.

La herida de la rosa cicatrizó
renovándose en vida.

María Magdalena Gabetta



Esta poesía contiene argentinismos y está escrita en "argentino", del que se habla en la calle


Dale che

Dale, che.....
escribite un poema, una poesía,
que no hable de flores ni de mariposas,
ni de días grises,
Escribite una poesía sin olor a naftalina,
sin el color sepia de fotos antiguas,
de ésas que nos traen los rostros
de los que fueron, de los que ya no son,
porque me ponen mal
esos versos sensibleros,
que humedecen los ojos
y agarrotan el alma.

Dale che .....
escribite una poesía
sin noches oscuras y charcos en las calles,
sin faroles inclinados,
ni compadritos sufriendo
porque una mina les clavó
un puñal traicionero
en el orgullo y el alma.

Escribite una poesía,
de ésas en que el bandoneón
se escuche acariciante,
de ésas que los malevos silban
y a las minas enternece y las vuelve “fáciles”.
Una de paredones, lunas, patios,
vino y cigarrillos que besan los labios,
No sé....
una poesía.....
que se sienta carne.

En fin, mirá si seré vueltera,
si seré pedigüeña porque sí,
de puro sonsa.
Mirá si no,
me hice la dura, la superada,
la que no quería romanticismos,
ni lágrimas, ni flores, ni nada,
pero.... mirá, al final,
soy igual a todas las minas,
si al fin y al cabo,
al igual que todas....
te pido una poesía..

María Magdalena Gabetta



El Títere en la Niebla

Él se asoma al borde
de los recuerdos,
como un suicida al abismo de mis días.
Camina unos pasos, prende un cigarrillo
-eterno equilibrista de sus labios-
con aroma a tabaco de ayer,
y me ofrece su sonrisa de foto sepia,

Emerge de la bruma,
- sombra con vida -
sobresaltando mis pupilas desprevenidas,
despertando grillos aletargados
en mi interior de inquilinato vacío.

Estira sus brazos de humo,
intentando atrapar la luz del presente,
fantoche extraviado en caminos inversos,
escapista del tiempo
intentando ocupar espacios prohibidos,
hasta que lo atrapa nuevamente
algún titiritero de destinos,
de ésos que deambulan
brindando funciones indeseadas
que se pagan con un billete de pena.

Él se asoma a la luz.......
huyendo por instantes
a su condena de olvido,
haciendo su acto de presencia
cada vez más efímero,
como si su figura se fundiera
en íntima copulación con la bruma..

Lo absorbe el vacío a sus espaldas,
tensa sus hilos de niebla el titiritero
sacándolo de escena,
mientras el olvido baja el telón,
en el borde exacto de mis recuerdos.

María Magdalena Gabetta



Siempre la Misma

Me preguntas...
cómo me veo en esta etapa de mi vida
en que las canas ya son una constante,
en que las risas marcan mis mejillas
y las lágrimas han dejado un rastro violáceo
en mis ojeras.

Me preguntas....
cómo me veo hoy en que la emoción
ya es parte soldada a mi esencia,
en que ya nada me deja indiferente
porque del árbol de la vida
coseché casi todos sus frutos,
y muchos fueron dulces
pero también....
hubo frutos amargos.

Me preguntas
cómo me veo en el espejo...
Y te digo...
que lejos quedó aquella
que prendía estrellas de su pelo,
o que tenía los pies ligeros para
correr a los brazos de un amante,
o más ligeros aún,
para enarbolar una bandera en un mástil
mientras entonaba
cánticos de libertad, fe y esperanza.

Sin embargo...
también digo....
que me miro por dentro y allí sí me encuentro,
mujer en cada una de mis etapas,
rebelde, sanguínea, apasionada.

Me veo igual...
niña, adolescente, joven mujer,
mujer madura y me veré talvez, mujer anciana.
seré entonces al fin siempre la misma,
enfrentando mis días
con la misma pasión, las mismas ganas,
y mientras tenga un hálito de vida,
convencida gritaré mi libertad,
con la pluma, el verso y la palabra.

María Magdalena Gabetta

Flores de Arena

Duele la piel
que me recubre íntegra, poro por poro.
Añoranzas de amor formando un hueco en la cama,
desayunos de a dos,
baño compartido.

Laceran estos amaneceres
iluminando sombras,
cuando un rayo indiscreto,
se posa sobre mi cama
develando fantasmas.

Atravieso entonces lejanías no apetecidas,
zambulléndome entre muros,
buscando un cuadrilátero dónde mitigar mis furias,
golpeándome sola contra los bordes,
precipitando angustias.

Temo acostumbrarme a esta insolente clausura
de escarchado sepulcro,
confundiéndola con la calidez de un nido.

No deseo para mí
esta identidad de proscrita.
Detesto eso.

Es irrisorio, es cruel,
es antinatural.

Un día acostumbraré quizás
a que mis brazos
cercenen ausencias
buscando el apasionado beso
que fluctúa incorpóreo
sobre el silencio de las sombras,
y el silencio y las sombras,
son amantes traicioneros.

Me niego,
a este hilvanar de días no vividos,
a estas perlas negras,
escalando cumbres con las manos
desgarrando piel, carne y nervios
oteando en vuelo solitario
distancias en claroscuros matices.

Reniego definitivamente
de estos volcanes apagados,
que aíslan mis desiertos valles,
helados fuegos, flores de arena,
espejismos que inoculan placebos,
engañosos de vida .

María Magdalena Gabetta



El Rito
Iré por ti desde la luna hasta el sol
sorteando los colores del amanecer
descubriendo los ríos subterráneos
de los que fluye tu vitalidad.

Me presentaré desnuda
ante el altar de tus ojos
despojada de todos los tabúes
y ofrendaré la sangre de mis venas
en sublime orgasmo ritual
bebiendo hasta embriagarme
tu elixir de vida,
unidos cuerpo y alma
para nuestra gloria,
convertidos en inmensidad.

Te desearé desnudo,
centauro de fuego ante mis ojos,
y adaptaré mi costado a tu costado
para explorarnos con idéntica devoción,
imbuidos ambos en el placer de adorarnos

Sacudirán los gozos nuestras pieles
cayendo las escamas de lo profano
para que florezcan los pétalos de lo divino.

Profundizarás en mi
buscando el tesoro de mis secretos,
apoderándote de ellos a tus antojos
y yo seré dócil doncella entre tus brazos,
virgen renovada en cada entrega
incienso que perfuma el aire,
sangre de sacrificio,
ofrenda pagana,
a los sagrados dioses del amor.


María Magdlena Gabetta



Mujer de Otoño

Desdoblaré mi cobertura,
separando uno a uno los pétalos
con los que aíslo mi imagen,
y me mostraré ante tus ojos,
radiante flor de otoño.

Me rebautizaré en las aguas
del manantial de tu amor,
y renaceré mujer original,
despojada de máculas.

Seré para ti:
Piel y tersura.
Leche matizada de rosa.
Oscuridades.
Curvas generosas.
Lomas de miel.
Fruta madura para tu deleite.

Seré por ti:
Amante placentera.
Doncella otoñal.
Plenitud y deseo.

Te ofreceré mis ocres,
que no por ocres son menos bellos,
porque tienen la tersura que da la vida
y encenderé por ti
el ardiente fuego que brinda
la postrera hoguera.

Por ti me transformaré,
de flor tardía,
en flor de mocedad,
para que mi aroma
despierte tus sentidos
y la pasión arrebate tu razón.

Seré finalmente, ante tus ojos:
Mujer entre mujeres,
porque me percibirás
con la mirada que la madurez otorga
y gozarás mi acuarela otoñal,
apacible y sensual ofrenda
para este amor tardío..

María Magdalena Gabetta




Noches Esplendorosas

Ciertas noches
descuelgo una estrella de mi ventana
para calentar mis manos
y entibiar mi alma.

Otras noches,
desde el jardín,
un grillo viajero me canta
melodías de ausencia
que sacuden mi pecho

Mejores noches,
el grillo y la estrella se aúnan
y el calor y la emoción
me embargan.

Miro a lo lejos,
quizás con esa ilusión
y necesidad de amar,
que nunca abandona.
Un hombre sin rostro se acerca,
apenas una sombra entre las sombras
una más,
pero diferente a todas.

Noches esplendorosas
son aquellas
en que estrella, grillo y hombre
se acercan a mi ventana.
El hombre me muestra su rostro.
la estrella me inunda de fuego,
y el grillo al amor le canta.

María Magdalena Gabetta




Fuego en el Viento

Hoy me elevo,
en ráfagas de amor
sobre tus íntimos anhelos.
Hoy me presento,
frágil molécula de brisa,
partícula viva en huracanados vientos.
Y así.....
Intensa, ciegamente,
arremeto y abato los
portales forjados por tus miedos.
Hoy perforo la dura piedra,
gota de amor que en forma lenta
orada milenarias durezas.
Como un soplo ígneo
abraso tu carne,
quemando tus venas .
Hoy beso,
viento y brisa,
agua y fuego,
tus grietas más profundas,
y derroco el último
baluarte de ausencias
para invadir triunfante
tu más recóndita esencia.
Hoy soy por ti,
suave brisa,
ráfaga de sueños,
fuego en el viento.

María Magdalena Gabetta

8 comentarios:

maría magdalena gabetta dijo...

Laura, gracias. Me emocionaste hasta las lágrimas y como una tonta leí nuevamente todos los poemas y me sentí feliz de haberlos escrito para tan bellos cuadros y vuelvo a pensar lo que pensé siempre, que nuestro arte pareciera hermanarse y lo que más me alegra es que siempre has sabido decirme la palabra justa para sentir que mi trabajo te había agradado. Recuerdo que quería una pintura para inaugurar mi blog con la poesía que había elegido para darle nombre y lo busqué muchos días, muchos más de lo que podés imaginar, hasta que vi tu cuadro y supe que era el cuadro perfecto, me enamoré de él y me atreví a pedirlo y vos respondiste con tu generosidad, la misma que mantenés hasta hoy ante cada uno de mis pedidos y sobre todo respondiste con tu amistad. Un beso enorme compañera de sueños y Gracias. Magda

El jardinero de las nubes dijo...

Una dulce antología de una gran escritora y amiga.

Gracias en nombre de todos los que la admiramos y queremos.

moderato_Dos_josef dijo...

Son unos poemas sensacionales! Escritos por una persona sensible con alma de poeta, pensamiento de escritor y razonamientos cálidos y humanos. Un abrazo!

Anónimo dijo...

LAs pinturas una belleza y los poemas hacen que realce la magnitud del trazo. Leerlos es ir acompañando en pinceladas : MOMENTOS. Un disfrute y regocijo para el alma en imágenes y sentimientos escritos. Gracias por invitarme a este espacio, te adoro Magda.
tu amiga de siempre Matilde

Anónimo dijo...

Fui convocado aqui para observar al pintura no la poesia cuya belleza admiro no desde ahora sino desde antes, podria decir en broma que la artista tiene en su arte mucho busto, que es su paleta magica al pintar las curvas de la vida. Pero eso seria reirme de lo bello con la ironia machista del que se sorprende ante lo inesperado. Bien. La verdad que algunas pinturas y algunos poemas hacen buena simbiosis. Creo que se andaban buscando para convivir juntos. El pincel en algunos trazos denota cierto desgano, pero el desgano visual no tiene nada que ver con el gusto, puede ser premeditado por el artista. Los colores son atipicos, no son los que tal vez uno debia esperar de los cuerpos, senos azules, hmmmmm. Dan un caracter alucinado a la belleza y al tamaño de los mismos. bien, puedo hablar mucho mas. No puedo criticar algo que me sedujo de entrada. Gracias por la invitacion.

Perogrullo

Laura dijo...

Magda:
yo también recuerdo perfectamente cada detalle cuando recién nos conocimos. Lo describiste perfecto diciendo que somos compañeras de sueños porque mis cuadros se amalgaman con tus poemas o cuentos y parece que se toman de la mano para hacerse mas fuertes. Vivo agradeciendote la generosidad para conmigo y sabés que siempre estoy a tu disposición. Besos nena

Jardinero de las Nubes:
Gracias por pasar

Moderato-dos-Josef:
Bienvenido y gracias

Matilde:
Un placer que hayas pasado por este rinconcito, gracias

Perogrullo:
tus críticas son y serán siempre bienvenidas, de eso nos nutrimos los artistas. Eso sí cuando pases por aquí no esperes ver cuerpos pintados con color piel, a esos los vemos a cada instante en la vida diaria, los que yo pinto son parte de sueños por eso les pongo los colores que tienen. Gracias por haber pasado

Anónimo dijo...

Gracias pase un momento exquisito,felicito a la artista y a la poeta y amiga .Dos talentos que se han potenciado.
shosha.

Zoso dijo...
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