domingo 22 de febrero de 2009

Un cuento Especial

No tengo por costumbre escribir, no es lo mío, apenas he descubierto que puedo plasmar sentimientos en el lienzo..pero bueno hoy voy a postear un cuento de un amigo que encontré uno de esos días en que deambulo por la web. Tiene un blog, tiene carisma especial y tiene talento para escribir.

CUENTOS - La Infiel (a pedido)

Les dejo para el viernes un tema controversial. No me tiren con cuchillo, tirenme con tenedor.


Terminó su cigarrillo y lo apagó en el cenicero adherido a un lado de la cama. Ni siquiera miró al hombre que yacía dormido a su lado. No se parecía en nada a su esposo, y tal vez eso era lo que lo había animado a aceptar aquella invitación de su parte.

Finalmente, lo había hecho. No sentía arrepentimiento, ni nada parecido. Por un lado, se sentía culpable de no experimentar eso que había escuchado por los comentarios de los que eran infieles casuales o tramposos profesionales.

Miraba el techo pensativa, mientras la última bocanada de humo se disolvía en el aire.

Y con un suspiro profundo, recordó como había empezado todo.

Se había casado con el que, según ella, era el amor de su vida. El hombre que la complementaba en todo, aquel con el que había vivido los momentos más intensos, de felicidad o amargura. Pero había cambiado completamente unas semanas después que había nacido su primer hijo.

No solo comenzaron a tener diferencias notables, sentían que no se podían ni ver. Y en medio de ellos, ahora una criatura que lloraba todo el día ocupaba un lugar ineludible.

El comenzó con una depresión insoportable, y ella, intentaba mediar entre el y esa criatura indefensa que reclamaba a gritos una atención permanente. Ella comenzó a dividirse, a dormir salteado, a tolerar y a llorar en silencio, por las noches, cuando el dormía profundo.

En dos años, habían pasado demasiadas cosas. Y todos sabemos que en la contrariedad, la mujer se convierte en una muralla, que resiste y espera a que pase la tormenta. Todos sabemos también, que el hombre suele armar el bolso e irse para siempre, o se acurruca en un rincón obscuro, esperando que su madre venga a rescatarlo.

Durante un tiempo la actitud de ella era conciliadora, y la de el, separatista. De vez en cuando, esto se revertía, porque ella decidía dejar a ese hombre atrás, y ese hombre cambiaba radicalmente de un día para otro. Pero el cambio, apenas duraba algunas horas, con suerte, un par de días.

Después de dos años de esa vida, el clima en el hogar era irrespirable. Y como suele suceder en estos casos, siempre, aparecen los oportunistas.

A el se lo notaba lejano. Ya no había sexo en la pareja, salvo algunas esporádicas ocasiones, siempre, luego de una pelea. A ella, se la notaba distinta en los últimos meses.

En el trabajo, había un compañero, que la escuchaba, la alentaba a seguir adelante. “Esto es pasajero” decía, “cuando el nene se haga mas independiente, ustedes se van a acomodar” esperanzaba. Pero a ella se le hacía imposible seguir esperando. Ese hombre que le hablaba a diario, que la hacía sentir contenida, que la acariciaba con palabras, era la única imagen de hombre que le quedaba en la cabeza a la hora de dormir.

Y como era lógico, un día esa relación de comprensión y cariño, pasó a algo más. Ella sintió la necesidad de besarlo, primero, tímidamente, después, sintió que las llamas la consumían, nuevamente, como aquella primera vez con su esposo.

Fue cuestión de tiempo. Contrario a lo que la mayoría cree, no fue él el que sugirió llevar esa relación al plano sexual.

Y ahora, estaba hecho. Como un castigo, como un resarcimiento, o como una forma de complacerse. No importaba. Estaba hecho. Y no se sentía mal en absoluto.

De alguna manera, lo que había hecho era plasmar sus fantasías, esas que la torturaban desde hacía tiempo ya. Ella no se recriminaba nada, entonces, ¿Qué derecho podría tener aquel que la había torturado durante años? Ninguno, claro. Solo una promesa rota hecha en el pasado. El mismo tipo de promesas que su esposo había quebrantado sistemáticamente desde el nacimiento de Matías.

Atrás quedaba la sensación de haber hecho sacrificios constantemente, de no haber fumado durante años, de haberse levantado a cualquier hora para amamantar a Matías, de lavar y tender, lavar y secar, fregar, encerar. Comprender, sufrir, llorar, gritar. Con una simple movida de piezas, había equilibrado la balanza.

Y ahora, para ella, estaban a mano.

Lo que no calculó, fue el daño en el corazón del pobre tipo que había destrozado en la cama de aquel hotel.

A partir de entonces, no se trataría solo de una actitud de castigo hacia el hombre de su vida. A partir de entonces, sería acerca de sentirse atractiva, salvaje, sexual y primitiva.

Porque, como todos sabemos, el espíritu de una mujer es lo último que el ser humano logrará doblegar.

9 comentarios:

Fèrula dijo...

Muy bueno tu blog. Te invito a pasar por el mio. Saludos.

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...

Hi all,

it seems pretty cool here

hopefully i can participate in some lively discussions here!

looking forward to talking to you all. :)

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Anónimo dijo...
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